Discurso de investidura del candidato a Presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán

Este año se celebra el IV Centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote. En la que Cervantes cuenta el episodio de la  Ínsula Barataria, un episodio que cabe localizar en las localidades  zaragozanas de Pedrola y Alcalá de Ebro. Antes de partir hacia la Ínsula, Don Quijote ofrece a Sancho una serie de recomendaciones para el buen gobierno de la misma. “No te desprecies de decir que vienes de labradores”, le dice, para asegurarle a continuación que “la sangre se hereda y la virtud se conquista y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale”.

No diré que esa alusión a la herencia y al mérito haga de Don  Quijote una suerte de socialdemócrata del siglo XVII. Pero sí un personaje que, a su manera, asocia la aspiración de igualdad a la idea de buen gobierno, de gobierno justo.

Leer el discurso íntegro



Empezaré diciéndoles que el origen remoto de mi conciencia política es mi padre y el relato de su vivencia infantil de la II República. De ahí arrancó una rebeldía primaria contra la injusticia social y la falta de libertad, una toma de posición ética conducente más tarde a la militancia política en favor de la igualdad de oportunidades.

Ese es el origen de mi compromiso socialista, que tiene hoy más sentido que nunca si convenimos en que la desigualdad es seguramente el principal problema de nuestro país.

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Compañeras, compañeros, amigas y amigos:

Como diría Don Antonio Machado, ya conocéis mi torpe aliño gestual e indumentario. El vídeo anterior lo pone de manifiesto.

Pero el video induce a otra reflexión que me gustaría compartir con vosotros.

Este año se celebra el IV Centenario de la segunda parte del Quijote, en la que Cervantes cuenta el episodio de la Ínsula Barataria, un episodio que cabe localizar en Pedrola y Alcalá, cerca de la zona del Ebro que visitaste hace poco, Pedro.

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equipos renovados #hacerAragon

Discurso de Javier Lambán en el Comité Regional

(21 de marzo de 2015)

Buenos días, amigas y amigos.

Todos los socialistas de España estamos mirando hoy a Andalucía, estamos mirando a los socialistas andaluces y a la compañera  Susana Díaz, de la que esperamos mucho en la jornada electoral decisiva que se va a celebrar mañana  y que va  a ser transcendental no sólo para Andalucía si no para el conjunto del país.  Es evidente que nosotros no podemos votar, no podemos participar  en la votación, nos tenemos que limitar a expresar nuestro deseo de que los dioses del sufragio universal les sean propicios a los socialistas andaluces. Pero nuestro corazón socialista palpita hoy al unísono  con el corazón de los socialistas andaluces, a los que deseamos el mayor de los éxitos.

Yo creo, compañeras y compañeros, que antes de 2011  España necesitaba ya reformas políticas importantes. Ahora bien, el paso del Partido Popular por el Gobierno ha acentuado con mucho esa necesidad de reformas, esa necesidad de cambios. La situación actual en Aragón, por ceñirnos a lo que más directamente nos interesa, es peor, se mire el indicador que se mire,  que la situación que existía en nuestra Comunidad cuando el compañero Marcelino Iglesias dejó el Gobierno.

Se presentó Rudi a las elecciones anunciando la reducción radical  del desempleo, prometiendo que controlaría las cuentas y la deuda, que reformaría profundamente la administración y que regeneraría la política y las instituciones aragonesas.

Hoy, cuatro años después, tenemos la evidencia de que hay más paro, hay más pobreza, hay más desigualdad, somos una de las comunidades con mayor déficit en las cuentas;  una Comunidad que ha duplicado su deuda en cuatro años. Somos, por tanto, una Comunidad que, si toda España necesita cambios, aquí esos cambios son, si cabe, más  imperativos, más urgentes y más necesarios.

Entretanto, al amparo de la crisis, han surgido expresiones política que eran desconocidas en el mapa político español, que no sabemos qué recorrido van a tener hasta que se confronten en las urnas pero que han alterado el debate y la dinámica política del país. De esto no hay ninguna duda. Sin embargo yo tengo la percepción, que se va además viendo  confirmada por las encuestas, yo tengo la impresión de que progresivamente los ciudadanos españoles vuelven a tener la sensación de que la solución de los problemas que tiene el país, de que la solución de los problemas que tiene Aragón sólo puede venir de la mano del Partido Socialista.

Y nosotros, compañeras y compañeros, como hemos hecho a lo largo de toda nuestra historia, tenemos que estar no sólo a la altura de nuestras propias expectativas sino sobre todo a la altura de las expectativas que estamos volviendo a generar en la sociedad española.

Los ciudadanos, desde mi punto de vista, esperan de la política fundamentalmente dos cosas.

Esperan, en primer lugar, una lucha sin cuartel contra la desigualdad,  el principal problema de nuestra sociedad,  que se manifiesta claramente a través del crecimiento exponencial de la pobreza y a través del mantenimiento de unas cifras de paro absolutamente insoportables; dos asuntos que, en consecuencia, se convierten, para nosotros, en las dos principales prioridades de nuestra propuesta: el combate contra la pobreza y el combate contra el paro.

Al fin y al cabo, compañeras y compañeros, si es evidente que el mundo nunca ha sido tan desigual  desde hace 70 años como lo es ahora  y si es evidente que, dentro del mundo, España es uno de los países más desiguales de la Unión Europea,  los socialistas tendremos que entender llegada nuestra oportunidad.

Nacimos justamente para eso, para combatir la desigualdad, para propiciar igualdad, para propiciar justicia social, para propiciar la libertad y tenemos tantos avales en nuestra trayectoria que nos acreditan para ser en este momento quienes resolvamos esos problemas que, repito, tenemos la obligación de estar a la altura de las circunstancias, aunque solo sea por ser consecuentes con nuestra propia historia.

Los ciudadanos esperan también, en segundo lugar, patriotismo; esperan de las fuerzas políticas patriotismo. Esperan, en definitiva, una visión del país que transcienda la puramente ideológica, que transcienda lo puramente partidario porque es evidente que muchos de los problemas que tiene el país no pueden ser solucionados por una sola fuerza política.

Y si alguien ha acreditado patriotismo en la historia contemporánea de España – y hemos estar muy orgullosos de ello- ha sido justamente el Partido Socialista.

Hago este preámbulo, compañeras y compañeros,  porque las candidaturas que hoy se van a someter a la consideración de este Comité Regional van encaminadas en esa dirección, al cumplimiento de estos propósitos y a tratar de alcanzar como sea estos objetivos.  Estoy hablando de tres candidaturas a las Cortes de Aragón, por Zaragoza, por Huesca y por Teruel. Estoy hablando de 67 biografías personales que componen como equipo una declaración de intenciones absolutamente clara de qué es lo que pensamos los socialistas, de qué queremos los socialistas y hasta dónde alcanza el compromiso de los socialistas con su país y con sus gentes para los próximos cuatro años.

Unas candidaturas conformadas por gente experimentada, poca, he de decirlo con satisfacción, pero de capacidad acreditada, porque algún elemento de continuidad tiene que haber para asegurar eficacia institucional, por lo menos al principio del mandato.

Unas candidaturas compuestas básicamente por hombres y mujeres que forman parte por primera vez de una lista y que llegarán por primera vez al ejercicio  de responsabilidades públicas en mayo de este año.

Gentes comprometidas en distintas materias y que entre sí se complementan a la perfección para hacer lo que os acabo de decir, para hacer grandes equipos.

Es una lista -cualquiera lo verá- atravesada de arriba a abajo por hombres y mujeres que van a ser candidatos a las alcaldías de sus respectivos pueblos y ciudades porque si algún compromiso he adquirido, adquiero y adquiriré con la sociedad aragonesa en las próximas semanas es justamente el compromiso de servirla de la mano de los ayuntamientos,  el compromiso con una profunda reforma de la administración  aragonesa  no sólo en el terreno de la arquitectura institucional sino también  en el terreno de la función pública.

Un compromiso que se ha de materializar a través de una asociación virtuosa de esfuerzos políticos entre los municipios aragoneses y el Gobierno de Aragón que aspiro a presidir. Sobre esos dos pilares es sobre lo que se tiene que sustentar  el Aragón de la igualdad y de las oportunidades que tenemos la responsabilidad de construir.

Es asimismo una candidatura que cuenta con la presencia abundante de especialistas en materias clave. Con la presencia de especialistas absolutamente idóneos para hacer creíble  ante la ciudadanía aragonesa  el programa electoral que debatiremos en la Conferencia Política de la semana que viene.

Tenemos en esa candidatura -permitidme citar algunos nombres-  a personas muy comprometidas y expertas en materia de servicios sociales, como Pili Mar Zamora.

A personas  comprometidas y expertas en materia de educación, como Maite Pérez o Margarita Périz.

A personas muy jóvenes de altísima cualificación académica y ya promotoras de iniciativas empresariales en una actividad como la cultura que para mí es prioritaria. Estoy hablando de Darío Villagrasa.

Tenemos a compañeros del mundo de la universidad que para nosotros, para los socialistas, es y será absolutamente fundamental  para la tarea de construir ese Aragón de las oportunidades del que os estoy hablando. Me refiero a profesores universitarios como Florencio García Madrigal,  Fernando Sabés o Ignacio Urquizu.

Me enorgullece la presencia de una cualificadísima representación de otro mundo que nos importa mucho, el de I+D+i, el de la investigación y las nuevas tecnologías, a través de una compañera que seguramente muchos los aquí presentes conozcáis menos que otros que acabo de nombrar. Me refiero a Isabel García Muñoz, ingeniera de telecomunicaciones e investigadora y responsable en uno de los institutos universitarios de investigación.

Tenemos a Fernando Gimeno, que, lo digo sin reticencias, es uno de los hombres más valiosos que tiene el socialismo aragonés y al que agradezco mucho que haya aceptado estar en esta candidatura.

Tenemos al frente de las candidaturas de Huesca y de Teruel a compañeros de una altísima calidad política y humana. Estoy refiriéndome a Antonio Cosculluela y a Vicente Guillén.

Si alguien merece repetir es el portavoz del Grupo Parlamentario, Javier Sada, que en estos cuatro años y después del trauma que supuso pasar abruptamente del gobierno a la oposición ha sabido articular rápida y eficazmente las energías y capacidades del grupo para orquestar una magnífica oposición al gobierno de Luisa Fernanda Rudi

Y contamos con la presencia de Pilar Alegría,  una mujer con una acreditada capacidad política y con reconocimiento social y que resultará absolutamente clave para asegurar  que en la próxima etapa de gobierno  que vamos a tener que ejercer en los próximos cuatro años la relación entre el Partido y el propio Gobierno se produzca en términos satisfactorios.

Pero hablaba antes, compañeras y compañeros, hablaba antes de patriotismo y de asumir una responsabilidad histórica que vaya más allá de lo puramente partidario e ideológico, que es lo que hace más grande, si cabe, la misión que a nosotros mismos nos tenemos que encomendar,  porque estoy seguro que es la misión que la ciudadanía nos va a encomendar.

Eso significa que tenemos que asumir la responsabilidad de construir un edificio nuevo pero sobre los mismo pilares sobre los que se han construido los mejores años de la historia de este país, los últimos 30 años, es decir, reformando pero sin rupturas traumáticas.

Significa formular una nueva propuesta para la sociedad y para el país recuperando, no desechando, recuperando lo mejor de nuestra tradición y de nuestra historia reciente.

Significa, compañeras y compañeros, reformar a fondo la arquitectura institucional del país, la federal, la autonómica y la local; significa poner en pie un nuevo modelo fiscal que haga más justa la distribución de la riqueza y que garantice la sostenibilidad del Estado del Bienestar. Y significa cambiar de arriba a abajo el modelo productivo para hacer de España un país realmente competitivo en el mundo global en el que nos toca vivir.

Pero hemos de hacer todo eso no renegando de la Transición ni de las pautas que siguió nuestra democracia al principio de su andadura, no renegando sino haciendo justamente lo contrario: afirmándonos en los valores y en el espíritu de esa Transición, afirmándonos en los valores y en el espíritu de los primeros gobiernos que tuvo Aragón y que tuvo España. Recuperando, en definitiva, el espíritu y el talante de aquel tiempo y de aquellos hombres y de aquellas mujeres; recordando  en qué consistió la tarea del primer gobierno socialistas de la Comunidad Autónoma en 1983; el que puso en pie los servicios sociales y convirtió ya entonces a nuestra Comunidad en referencia en esa delicada y socialista materia que son las políticas sociales; el que le imprimió un fortísimo carácter reformista a su gestión con leyes como la del Banco de Tierras, que era socialismo y redistribución pura;  o el gobierno que  puso en pie el edificio autonómico y que, sin alardear de ello, era capaz de administrar las cuentas mucho mejor que esta autoproclamada experta y a la postres desastrosa gestora de la Hacienda pública que es la señora Rudi.

Y era también un Gobierno, compañeras y compañeros, era la generación que dirigía el partido en aquella época, eran hombres y mujeres que tenían un irrenunciable propósito, una irrenunciable ansia de organización federal  del país que en aquel momento, por decirlo de alguna forma, no formaba parte de la prioridades políticas del Partido Socialista de Felipe y de Guerra.

Os hablaba, en fin, de algo  que va más allá de lo puramente ideológico, insisto, y que por aceptarlo como prioridad nuestra nos engrandece; os hablaba de hacer entre todos, a través de grandes acuerdos sociales y políticos -porque la próxima legislatura es un legislatura de grandes acuerdos sociales  y políticos- una reforma radical de la política y de Aragón como proyecto de país.

Os hablaba, compañeras y compañeros, de que nos repensemos para que el futuro que construyamos se parezca lo más posible a lo que queremos nosotros que sea ese futuro y a lo que nosotros queremos ser en ese futuro.

Os hablaba de repensar Aragón en torno a lo que queremos ser y en torno a cómo queremos que nos vean; os hablaba de repensar Aragón de arriba a abajo sobre cómo  queremos estar participando en esa gran empresa política que es España, cómo queremos participar en la gobernanza futura del Estado, en esa España federal  que queremos construir reformando la Constitución.

Y os hablaba de repensar de arriba a abajo todas nuestras estrategias como país; repensarnos, en definitiva, pero hacerlo con la honradez, con la capacidad de innovación política y con el aragonesismo que inspiró a la generación de Santiago Marraco que es para mí una referencia.

Por eso justamente es por lo que he querido, y ellos han aceptado mi invitación, que la lista de Zaragoza la cerraran los compañeros Santiago Marraco, Alfredo Arola que fue un consejero de aquél Gobierno y Ángela Abós que desde el punto de vista de lo que ha significado la aportación de la mujeres a la historia del socialismo aragonés ha sido un ejemplo vivo de honradez, de coherencia política y personal y de capacidad para expresar públicamente el pensamiento socialista de una manera, repito, absolutamente  magistral.

Aragón  es una tierra de grandes potencialidades. No es retórico lo que digo. Forma parte de una convicción muy arraigada que tenía hace  años pero que en mi etapa como candidato a la presidencia del gobierno de los último meses he visto refrendada  por encuentros con hombres y mujeres de distintas competencias y saberes que me han parecido absolutamente admirables y que han asentado mi seguridad sobre el papel que puede jugar Aragón en España si somos capaces de liberar el talento inmenso que acumula la sociedad aragonesa, muy superior, en términos relativos, a nuestro peso demográfico.

Aragón es por tanto tierra de grandes potencialidades. Pero hoy, hay que reconocerlo, como consecuencia de las políticas del Partido Popular, pasa por un mal momento.

Pues bien, yo aspiro a que Aragón vuelva a funcionar;  yo quiero que Aragón vuelva a ser tierra de hombres y mujeres libres e iguales; yo quiero que Aragón se lea en España como sinónimo de derechos sociales, económicos y civiles, como sinónimo de oportunidades.

Yo quiero -y esa será un prioridad de nuestro Gobierno- que vuelvan a Aragón en los próximos años todos los jóvenes talentosos y preparados que por no tener oportunidades aquí  han tenido que emigrar fuera.

Yo quiero, en definitiva, que volvamos a ser una referencia en España como los éramos hasta hace algunos años  y estoy convencido, compañeras y compañeros, de que las candidaturas que vamos a debatir  hoy pueden contribuir decisivamente a ello.

Por eso os pido que las apoyéis.

Primero, porque están compuestas por hombres y por mujeres que van a defender con mucha credibilidad por el territorio el programa electoral con el que concurrimos a las elecciones.

Segundo, porque su calidad política, humana, su calidad personal  es de tal envergadura que van a ser capaces de conseguir que los ciudadanos, mirándoles a los ojos, vuelvan a confiar en el Partido Socialista.

Y tercero, porque estas de estas candidaturas que vamos a aprobar hoy saldrá el grupo parlamentario que dará soporte al próximo Gobierno de Aragón.

Muchas gracias

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alcaldes y concejales socialistas

Intervención en la Conferencia Municipal

(23 de enero de 2015)

Buenas tardes, compañeras y compañeros. Bienvenidos a este salón de la Ciudad Escolar  Pignatelli en el que se han escrito prácticamente todas las páginas de la historia reciente del socialismo aragonés. Aquí hemos sabido de algunas de nuestras miserias –por qué no reconocerlo- pero aquí también hemos sacado músculo muchas veces, hemos hecho exhibición de vitalidad, de nervio, de fuerza, de inteligencia. La volvemos a hacer esta tarde y tal como veo la Sala me ratifico en mi convicción de que el día 25 de mayo vamos a ganar las elecciones municipales y autonómicas.

Antes de entrar en materia,  permitidme que haga alusión a dos personas.

Permitidme que haga alusión, en primer lugar, al compañero Juan Alberto Belloch, alcalde de la ciudad de Zaragoza. A Juan Alberto, en un acto celebrado en el año 2008, lo comparé con Basilio Paraíso por considerar que su papel en el Aragón de principios del siglo XXI era equiparable al de aquel prócer de principios del siglo XX, impulsor de la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

Desde luego que no se me ocurriría compararlo con Luisa Fernanda Rudi. Rudi fue la “alcaldesa de las macetas” y Juan Alberto es el alcalde de dejará a la historia de Zaragoza la magnífica Exposición Internacional de 2008 y el cambio radical y profundo que ha convertido a la ciudad en una referencia de vanguardia de la España del siglo XXI.

Juan Alberto y yo hemos tenido alguna diferencia, de tipo religioso fundamentalmente, pero sobre todo hemos tenido una relación de afecto y de respeto.

Y  desde ese respeto y ese afecto le doy en nombre del Partido Socialista de Aragón las gracias.

Y con la misma convicción digo ante todos vosotros que, en la persona del compañero Carlos Pérez Anadón, Juan Alberto va a tener un magnífico sucesor. Tengo esa convicción.

La segunda persona a la que me quería referir es al Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, al compañero Pedro Sánchez, elegido directamente por todos los militantes.

Alguna vez me he permitido la licencia de decirle, en nombre de todos vosotros,  que tiene la lealtad y el apoyo de los socialistas aragoneses. Y creo que hablo también en nombre de todos vosotros cuando en este momento les pido a algunos que se callen y que no le pongan piedras en el camino. Me refiero a ociosos, aprendices de brujo y demás familia a los que pido que no estorben y que dejen a Sánchez resolver los problemas que algunos de ellos crearon en el pasado. Les pido que dejen trabajar a Sánchez y que nos dejen trabajar a todos los demás en lo que realmente nos importa ahora que es aparecer ante la sociedad aragonesa como un partido unido  y cohesionado, requisito fundamental para ganar las elecciones. Eso les pido y eso le digo a Pedro Sánchez.

Para eso estamos aquí esta tarde, compañeros, para aunar fuerzas y para aunar puntos de vista de cara a esa importantísima cita electoral de mayo.

Este fin de semana el Partido Popular va a poner en marcha toda su trompetería triunfal, mentirosa y desmesurada con el sonsonete de la pretendida recuperación económica. Una recuperación económica que efectivamente se está produciendo pero que es débil e insuficiente. Una recuperación económica hecha a costa del sacrificio de la igualdad: España es hoy uno de los países más desiguales de Europa. Una recuperación económica que convive con una crisis social y política sin precedentes, con una derecha atravesada de cabo a rabo por la corrupción y con un Presidente de Gobierno cuya permanencia, a estas alturas, en la Moncloa es un lastre para la imagen de limpieza que España debería estar dando al mundo.

Por lo que se refiere a nuestra Comunidad, compañeras y compañeros,  Aragón es hoy más pobre y más desigual que en 2011, cuando dejamos de gobernar los socialistas. A pesar de la trompetería triunfal del PP, en Aragón hay en este momento más parados que entonces y menos personas trabajando. Según la EPA que conocíamos ayer, hay 9.000 personas más apuntadas al desempleo y eso que muchos miles que estaban en el desempleo ya no están en las listas porque han emigrado a otros países en busca de lo que no encuentran aquí. Hay 17.000 personas menos trabajandos y el poco empleo que se crea es precario y mal pagado hasta el punto de que muchos de los que ocupan esos empleos no pueden salir de la situación técnica y real de pobreza. Hay más recortes en Sanidad, en Educación, en Políticas Sociales, en Dependencia. Y, por si fuera poco,  la Presidenta del Gobierno de Aragón que presumía de buena gestora ha protagonizado una gestión de las cuentas torpe, opaca e ilegal. Se lo acaba de decir la Cámara de Cuentas,  lo hemos sabido nosotros y hemos sabido de paso que cuando lleguemos al Gobierno vamos a hacerlo con una losa pesadísima sobre nuestras espaldas: la herencia desastrosa de una mujer que llegó al Gobierno prometiendo empleo, preservación de los servicios públicos y orden en las cuentas y que -como ha hecho en Teruel, compañero Morro-  lo ha incumplido absolutamente todo.

Es verdad que hemos salido de la recisión y que estamos creciendo. Pero no es menos verdad que se nos ofrecen ahora mismo dos salidas de la crisis, dos puertas de salida de la crisis bien distintas. Una es  la puerta de la derecha, la que nos ofrece el Partido Popular, que es una puerta demasiado estrecha por la que sólo puede pasar esa minoría que sale fortalecida de la crisis, ese 10% de la población que acapara más riqueza que el 90% restante.

Frente a esa salida de la crisis por la derecha, existe la salida de izquierda; una puerta mucho más amplia, una puerta mucho más ancha, una puerta por la que tenemos que caber todos, en igualdad de condiciones y al mismo tiempo.

Y esa puerta de la izquierda, compañeras y compañeros, como Secretario General del Partido Socialista y como candidato a la Presidencia del Gobierno de Aragón, esa puerta de salida de la crisis por la izquierda es la que yo quiero abrir de par en par.

Quiero comparecer ante los aragoneses en las elecciones del mes de mayo con un programa serio, de regeneración de la política y de reconstrucción de Aragón. Quiero comparecer ante los ciudadanos con el compromiso de convertir Aragón en país de hombres y mujeres libres e iguales. Para eso, tenemos dos instrumentos: las Cortes y el Gobierno, por un lado, y, sobre todo, -recalco- sobretodo, tenemos a los ayuntamientos.

Compañeras y compañeros,  quiero reconstruir Aragón desde los pueblos y las ciudades y quiero regenerar  la democracia desde los ayuntamientos. Porque, si les preguntamos a los ciudadanos aragoneses qué es lo que reclaman de la política, qué es lo que reclaman de nosotros, la respuesta la encontraríamos siempre en lo que hacéis en los ayuntamientos.

Los aragoneses quieren una política honrada, transparente y participativa. Y eso lo representáis vosotros, los alcaldes y los concejales. La ejemplaridad personal, el compromiso, la dedicación al interés general, la entrega a los demás, la encarnación de los valores socialistas en la vida diaria, todo eso lo encarnáis vosotros a la perfección.

Los aragoneses quieren políticas de igualdad y buenos servicios públicos. Y eso es justamente lo que habéis mantenido los alcaldes socialistas contra viento y marea, convirtiéndoos en el último y cálido refugio de miles de aragoneses a los que las políticas del Partido Popular han dejado a la intemperie frente a la crisis.

Los aragoneses quieren políticas contra la despoblación. Y quien las practica mejor, en Teruel y en todos los rincones de la Comunidad, sois los alcaldes de los pueblos pequeños, convertidos en bastión de defensa de la supervivencia de los pueblos, en bastión de defensa absolutamente infranqueable.

Los aragoneses quieren políticas de empleo, políticas activas de empleo. Y sois vosotros cuando os dejan -que no os dejan siempre- y cuando os dan medios -que no os los dan casi nunca-, sois vosotros quienes mejor las gestionáis, ejerciendo como  los mejores gentes de desarrollo local que quepa imaginar.

Los aragoneses, en definitiva, quieren buenas políticas culturales y medio ambientales. Y sois vosotros, alcaldes y concejales, los mejores guardianes del  patrimonio cultural y medioambiental, como bien habéis acreditado a lo largo de estos treinta años.

Mirad a vuestro alrededor, miremos todos a nuestro alrededor: ¿Alguien en esta  Comunidad Autónoma puede darnos lecciones en ninguna de esas materias?

Nadie, absolutamente nadie. Ni  nos puede dar lecciones una derecha agotada,  deslegitimada por la corrupción y por su fracaso en todas sus acciones del gobierno, ni tampoco nos las pueden dar esos fenómenos de reciente aparición que  especulan políticamente con el sufrimiento de la  agente sin ofrecer salidas, respuestas  ni soluciones a sus problemas.

Por tanto, para recuperar la confianza de los ciudadanos, ¿Qué  mejor espejo del socialismo aragonés que  los ayuntamientos? ¿Qué mejor aval para recuperar el gobierno de Aragón que el que me podéis dar los alcaldes y los concejales socialistas, que sois la quintaesencia del socialismo aragonés? ¿Qué mejor espejo,  qué mejor aval? Ninguno. Por eso, compañeras y compañeros, este acto reviste  para mí  una importancia primordial y os voy a explicar por qué.

España y Aragón  necesitan  en este momento, efectivamente,  un cambio  político profundo que solo puede protagonizar, que solo puede impulsar el Partido Socialista. Y sabemos por experiencia histórica que los cambios políticos han empezado siempre desde el ámbito municipal. Así ocurrió en 1979 y así ha de volver a ocurrir en año 2015.

Muchos de los grandes avances que ha experimentado este país en los últimos 30 años lo han protagonizado los ayuntamientos, aunque en general nadie haya reconocido sus méritos en ese sentido. Por otra parte, todos lo sabemos, el municipio es el ámbito político democrático por excelencia, el más próximo al ciudadano, la escuela por antonomasia de la democracia. Es también el ámbito municipal en el que mejor nos hemos desenvuelto siempre los socialistas. Tengo claro que el debate municipal y el debate europeo van a resultar más determinantes para el futuro del socialismo que el debate autonómico.

Por otra parte, los ayuntamientos han sido siempre el laboratorio de las políticas socialistas. Lo que se ha empezado  ensayando en los ayuntamientos se han aplicado  después con frecuencia al  resto lo que las administraciones. Ahora,  en ese laboratorio de  buenas prácticas que son  los ayuntamientos es en el que debemos  volvemos a confiar para  el diseño de los nuevas  políticas que necesita el partido y que necesita el país.

Por eso vamos a confiar en vosotros para la elaboración  de un programa ambicioso y coherente, con medidas imaginativas y eficaces pero además  realizables y verificables en su cumplimiento. Medidas en el terreno de la igualdad, en el terreno del empleo, en el terreno del desarrollo cultural, de la mejora de servicios públicos o de participación ciudadana, de transparencia y  regeneración democrática o de combate contra la despoblación.

Para eso hoy mismo se va a colgar en la web del Partido Socialista un documento en el que se desgranan una serie de propuestas  con objeto de abrir un amplio proceso de participación en el que todos vosotros os involucréis haciendo vuestras correspondientes aportaciones, paso previo para que en una Conferencia Política que celebraremos  el próximo día 28 de marzo podamos aprobar definitivamente el programa municipal del Partido Socialista.

Pero  los ayuntamientos españoles, compañeras y compañeros, no pueden asumir la responsabilidad histórica que queremos asignarles  sin  dotarlos de los medios  económicos y políticos necesarios para ello.

Ha habido maltrato legal, político y económico de los gobiernos del Partido Popular hacia los ayuntamientos; legislación estatal y autonómica cuya derogación justificaría por sí sola nuestros  esfuerzos para cambiar las mayorías parlamentarias  de Zaragoza y de Madrid.

Pero tampoco nosotros,  tampoco los socialistas, podemos presumir, tampoco los socialistas podemos sacar pecho en esta materia.

Es la propia democracia española la que tiene una asignatura pendiente con los ayuntamientos. En 30 años nunca ha desarrollado  satisfactoriamente los dos principios constitucionales que rigen la administración local española como es el de la autonomía local y como es el de la suficiencia financiera.

Además, aquí en Aragón,  nunca hemos tenido los socialistas un modelo local propio. Siempre, por razones de pactos de gobierno, nos hemos acomodado a los modelos locales de otros.

Pues bien, ha llegado el momento de tener un modelo local propio. Ha llegado el momento de aprobar definitivamente esa asignatura que la democracia española tiene pendiente. El cambio político necesita alcaldes con el reconocimiento político que merecen y necesita ayuntamientos fuetes. Ha llegado el momento de cumplir, ha llegado el momento de abrir el camino a ese reconocimiento y a esa fortaleza.

Ha llegado el momento, en primer lugar, de equiparar constitucionalmente a los municipios con las comunidades autónomas. Ha llegado el momento de que los ayuntamientos alcancen la mayoría de edad como tercer pilar del Estado: de que estén blindados frente a la tentación permanente de los gobiernos regionales de ningunearlos e invadir sus competencias. Ha llegado, por tanto, de reformar el Título VIII de la Constitución para incluir en él el reconocimiento explícito de la naturaleza política de la autonomía local y de una relación  material de competencias, concreta y cerrada, como parte esencial de esa autonomía.

Ha llegado el momento, en segundo lugar, de acometer la reforma de la administración local aragonesa para desarrollar nuestro propio modelo. Es necesaria una reforma global de la administración aragonesa que la haga más eficiente, que cada euro  se gaste bien y en lo que se tiene que gastar; que la simplifique, pues sobran seguramente cargos políticos y administrativos, y que la democratice, que realmente la prestación de los servicios y la realización de las competencias pueda estar controlada por los ciudadanos a través del ejercicio del voto.

Eso significa, en definitiva, que la administración aragonesa debe asentarse sobre dos pilares básicos: la Comunidad Autónoma y los municipios, como únicas administraciones con competencias propias ya que son las únicas elegidas directamente por los ciudadanos.

Los demás elementos de la administración también son importantes pero deberán limitar su actuación a ayudar a los municipios pequeños para que puedan ofrecer servicios equiparables a los de las grandes ciudades, algo absolutamente fundamental en una región, en una comunidad autónoma tan atomizada municipalmente como la nuestra.

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que las diputaciones han de dedicarse exclusivamente al asesoramiento y apoyo de los ayuntamientos y que los ayuntamientos podrán mancomunar los servicios a través de las comarcas, que han de acabar siendo asociaciones voluntarias con órganos de gestión formados exclusivamente por los alcaldes.

En tercer lugar, ha llegado el momento de la solución definitiva del gran problema de los municipios españoles que no es otro que el de la financiación. Un alcalde, compañeras y compañeros, y sé bien lo que estoy hablando porque he sido las dos cosas, un alcalde no puede vivir pendiente de una ayuda de presidencia de la Diputación Provincial, no puede estar pendiente de la decisión de un presidente de la diputación que jamás tendrá la legitimidad democrática como tal presidente que la que tiene el alcalde que le está pidiendo la ayuda.

Así pues, la relación financiera entre las entidades locales y las demás administraciones ya no puede basarse en subvenciones.

En primer lugar a nivel nacional reclamamos la definición simultánea de un nuevo modelo de financiación local que se establezca al mismo tiempo, y no después, que el nuevo sistema que reivindicamos de financiación de las comunidades autónomas.

A nivel autonómico vamos a reclamar, y para eso tenemos ya redactado el texto legal correspondiente, la participación de los entes locales aragoneses en los ingresos de las comunidades autónoma sin condicionamientos finalistas y sin convenios.

Y a nivel provincial apostamos por una asignación de recursos hecha sobre criterios previos, objetivos y reglados y supeditada siempre a las prioridades establecidas por los propios municipios.

Ha llegado el momento, compañeras y compañeros, del reconocimiento pleno de la figura de los alcaldes y de los concejales. Para ello, a través del estatuto correspondiente, arbitraremos medidas para dignificar su función,  que es mucho más  elevada que la que una especie  de modestia mal entendida  les hace creer a ellos mismos; para especificar sus obligaciones y sus derechos, para especificar sus competencias o sus incompatibilidades y también para determinar sus retribuciones, eliminando y evitando abusos tanto por exceso como por defecto.

Ha llegado el momento de la Ley de Capitalidad de la ciudad de Zaragoza. Los compañeros del ayuntamiento han trabajado mucho y bien al respecto y están inmersos en negociaciones con el Gobierno de Aragón sobre cómo se ha de perfilar esa Ley de Capitalidad, que sinceramente no creo que se apruebe en la actual legislatura. Pero como aportación hago la de que, desde mi punto de vista, la Ley de Capitalidad debe definir la dimensión de Zaragoza como capital de Aragón, como motor económico y cultural, ha de definir su liderazgo, su referencia de modernidad, ha de definir incluso sus relaciones con el resto del territorio que me parecen fundamentales para optimizar en beneficio de todos esa formidable potencia que en todos los órdenes supone la capital de Ebro.

Ha llegado  el momento de que las Cortes no legislen sobre los ayuntamientos sin contar con los ayuntamientos. La reforma de la administración que proponemos no puede hacerse a espaldas de los ayuntamientos  como tradicionalmente ha ocurrido en esta Comunidad. La nueva arquitectura institucional local que yo propongo solo puede ser coherente con el principio de autonomía local si se produce como resultado de un esfuerzo de autoorganización de los propios ayuntamientos, que además deben disponer de fórmulas eficaces  para participar en los procesos legislativos que les afecten.

En definitiva, compañeras y compañeros, ha llegado el momento de los alcaldes y de los concejales, porque la sociedad aragonesa -os lo digo con toda  la seriedad y con toda la solemnidad de la que soy capaz- os necesita más que nunca.

Termino ya.

El sistema político e institucional del que nos dotamos en 1978 está en estos momentos funcionando mal. Pero no es cuestión de cargárselo, no es cuestión de eliminarlo para sustituirlo por no se sabe bien qué. Costó mucho ponerlo en marcha y en general ha funcionado con éxito. De lo que se trata, por tanto, es de repararlo para que vuelva a funcionar.

Yo me propongo que Aragón vuelva a funcionar. Yo me propongo a que el sistema político e institucional vuelva a ofrecer seguridad a las clases más desfavorecidas y a las clases medias; vuelva a ofrecer seguridad a todos los ciudadanos frente a la desempleo, la enfermedad, la vejez,  la discapacidad o frente a cualquier clase de infortunio que puedan encontrar en su camino.

Me propongo que el sistema vuelva a ofrecer marcos de igualdad de oportunidades  y evidentemente me propongo generar esas oportunidades.

Y los ayuntamientos y los alcaldes, compañeras y compañeros, sois la mejor garantía de que eso pueda ocurrir.

Si yo me siento capaz de desarrollar una función eficaz al frente del Gobierno de Aragón es porque he pasado antes por la escuela municipal, es porque he sido antes alcalde y concejal,  sólo por eso. Después la Diputación Provincial me dio la ocasión de conocer a los alcaldes, de conoceros y admiraros y por eso, porque os conozco, me enorgullece haber sido uno de vosotros. Y por eso, porque os conozco, os pido encarecidamente que os impliquéis en el cambio político, que protagonicéis ese cambio, que protagonicéis el futuro de Aragón.

A diferencia de otros, los socialistas sí queremos representar y defender a la personas en sus pueblos y en sus ciudades. Siempre hemos querido estar ahí,  porque la puerta del ayuntamiento es a la que las personas llaman en primer lugar para solucionar sus problemas. Nosotros sí queremos representar a los ciudadanos estando a su lado. Nosotros, a diferencia de otros, sí queremos mejorar la vida de las personas y de los pueblos, no queremos el poder por el poder.

Compañeras y compañeros: nos trajo al socialismo a todos los aquí presentes, nos trajo al socialismo la rebeldía frente a la desigualdad y frente a la injusticia; nos trajo al socialismo la rebeldía frente a los atropellos de los poderosos ejercidos sobre los débiles. Nos trajo al socialismo nuestra capacidad de compasión, nuestra capacidad de compartir el sufrimiento de los demás, nuestra propensión a indignarnos ante se sufrimiento.

Y ese sentimiento, esa actitud moral que nos trajo al socialismo la convertimos después en militancia política para cambiar la sociedad, para mejorar el mundo en que vivimos.

Y esa militancia política, a la mayoría de nosotros nos  llevó a ser alcaldes y concejales, a prestarle un servicio impagable al país desde esa noble y gloriosa responsabilidad que es el municipalismo.

A esa actitud moral vuestra, compañeros, a esa actitud moral vuestra convertida en militancia política es a la que apelo esta tarde.

Dos mil quince puede y debe ser el año del cambio y os aseguro que por mucho que leáis, por mucho que oigáis, por mucho que os invadan ruidos perturbadores, os aseguro que eso depende exclusivamente de nosotros. No debemos preocuparnos de nadie, dependemos de nosotros mismos y quiero que sepáis, compañeras y compañeros,  que hoy, aquí, esta tarde se está fraguando el futuro.

Quiero que sepáis también que tenéis la oportunidad y el privilegio de ser los protagonistas absolutos de ese futuro, de ser los protagonistas absolutos de ese cambio político que tenemos la responsabilidad histórica y la obligación ética de emprender.

Compañeras y compañeros, el éxito electoral, si lo trabajamos, si somos coherentes y permanecemos unidos, está absolutamente en nuestras manos. Por el bien de los aragoneses, por el bien de todos y de cada uno de los municipios, no desperdiciemos esta oportunidad.

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