articulo javier lamban

Horizontes nuevos: igualdad, regeneración y empleo

(Artículo de opinión publicado el 31/12/2014 en Heraldo de Aragón)

 

Dice Rajoy que la crisis ha pasado a la historia. Por desgracia, salvo en algunas cifras macroeconómicas, eso no es verdad. Por desgracia, es pura propaganda electoral que choca frontalmente con la realidad que perciben y sufren millones de españoles.

Veamos el caso de Aragón. Desde que gobierna la señora Rudi, hay 13.700 parados más y 26.200 ocupados menos. Miles de jóvenes aragoneses han emigrado en busca de empleo. Son 119.700 personas las que están desempleadas, con 35.000 hogares con todos sus miembros parados y más de mitad sin cobrar ninguna prestación. El 54% de los jóvenes no tienen trabajo. En otro orden de cosas, 255.000 personas están en riesgo de exclusión social, con 107.000 de ellas en estado de exclusión severa.

En definitiva, desde que gobierna la señora Rudi Aragón es más desigual y más pobre; hay más paro y menos protección social. Seguimos estando mejor que la media española, como siempre. Pero hemos empeorado a mayor velocidad que la media.

Rudi ha fracasado como impulsora de la economía: no hemos visto ni un solo proyecto nuevo y sí más paro, muchos cierres de empresas y mucha emigración de jóvenes investigadores.

Rudi ha fracasado en su gestión de las cuentas: recortando más gasto social que la media de las comunidades, ha incrementado la deuda por encima de la media.

Rudi ha renunciado a la política y ha provocado graves fracturas sociales. Se ha limitado a seguir contra viento y marea las directrices del PP de Madrid.  Sin ninguna iniciativa propia, demostrando una proverbial incapacidad para el diálogo y para el pacto, ha estado además totalmente ausente del gran debate político nacional, justo cuando España –y con ella Aragón- está jugándose su futuro como país.

En estas circunstancias, Aragón necesita un cambio de rumbo, con una nueva gobernanza basada en grandes acuerdos sociales y políticos. Aragón necesita un proyecto compartido de país encaminado hacia horizontes nuevos.

Los socialistas pensamos en Aragón como un país de hombres y mujeres libres e iguales. La desigualdad es nuestro principal problema. No solo es inadmisible moralmente. Es el elemento más corrosivo del sistema político y además es contraproducente para el buen funcionamiento de la economía.  Es prioritario por tanto combatir la pobreza y la exclusión social y reconstruir los servicios públicos de educación, sanidad y servicios sociales, pues solo así es posible asegurar la igualdad de oportunidades y la redistribución justa de la riqueza.

Pensamos en Aragón como espacio de democracia saludable y de decencia. Hay que acometer una regeneración radical de la política exigiendo ejemplaridad a los políticos e imponiendo control estricto y transparencia en la gestión pública. Hay que impulsar una reforma profunda de la administración local y autonómica, simplificándola, democratizándola, despolitizándola, profesionalizándola e implantado mecanismos de verificación de la eficiencia en la prestación de servicios. Hay que saber en qué se gasta cada euro y hay que gastarlo bien.

Pensamos en Aragón como una sociedad civil fuerte. Somos aragonesistas. Pero no justificamos nuestra razón de ser en la reclamación de derechos históricos del siglo XII. No es cuestión de reivindicar a Doña Petronila frente al catalán Ramón Berenguer. Es cuestión de poner en valor a nuestros empresarios y nuestros trabajadores,  a la Universidad y al mundo de la cultura, a los investigadores y a los creadores. Ahí está la base de una economía moderna y competitiva. Ahí está la verdadera fuente de empleo de calidad y el futuro de nuestros jóvenes. Ahí reside nuestra verdadera singularidad, en ese formidable caudal de talento aragonés que la política debe liberar e impulsar y nunca suplantar u obstaculizar.

Pensamos en Aragón como una pieza clave de la futura España federal. La unidad nacional es, para nosotros, un bien en sí misma. Declaramos con orgullo nuestro compromiso con la Constitución de 1978 y, desde ese inequívoco patriotismo, abogamos por una reforma que revitalice nuestra Carta Magna acomodándola a los nuevos tiempos. La España federal no será para Aragón un problema. Será una oportunidad para superar nuestro histórico déficit de presencia e influencia en la conformación de la voluntad nacional y para encontrar un nuevo encaje que esté a la altura del talento de nuestra sociedad civil, no definiéndonos contra nuestros vecinos del este y el oeste sino colaborando con ellos en beneficio de nuestra economía y nuestra cultura.

Aragón necesita un cambio de rumbo. Pero un cambio seguro, sin aventuras ni rupturas drásticas. Aragón necesita reformas audaces. Pero sin frentismos que fracturen a la sociedad y sí con acuerdos que la cohesionen. Convencidos de que vamos a tener la opción de encabezar el futuro gobierno de Aragón, los socialistas estamos decididos a no hacerlo, sin embargo, al precio de traicionar nuestras ideas o dejar de lado el interés general. Esa es la tarea que me ha encomendado el PSOE y a ello voy a dedicarme con entusiasmo en los próximos meses.

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